domingo, 17 de noviembre de 2019

Blitz y el tormento

aquella era la historia, no de una vida atormentada o de tormenta. Aquella era la historia de Blitz, y el tormento. Sin mayúscula porque era un tormento sin anunciar. Y no era la historia de una vida o persona atormentada era la vida que tormento daba a Blitz.

Blitz, descubrió años después la contención del tormento, y la caída de su contención, la sufría cada día desde hacía años, los primeros le costó desligar lo que se supone el amor de una madre, para ir viendo que no sabía como había sido capaz de sobrevivir, hasta la edad adulta, si no era conteniendo al tormento, ahora en libertad.

Esta se había limitado a no ejercerlo en su edad no adulta, pero nada más.


De ahí que junto al tormento debiera enfrentar y afrontar otra serie de dificultades añadidas al blitz este ya en acepción inglesa del inicio de esa nueva andadura, que ya hacía más de un par de años que Blitz sorteaba con resultado de vida.
Siempre entre la vida y la muerte.
Su blitz y su instinto herbóreo le había ido dando días de vida.
Día a día.

Que melodramático sonaba todo aquello. Pero era así y por ello iba sin anuncio como el tormento.
Un cartel no sonoro pero visible y a veces luminoso, a ojos sabedores.
Nada tenía que ver todo aquello, con la luminosidad con que dejaba huella de su esencia, por o al margen de todos aquellos avatares, en otros en aquel abismo, cual machete en plena densa selva.
Rápida y luminosa, y muy a su pesar sin ruido. De ahí que de nuevo solo a ojos no solo sabedores sino seguidores, y de otro sino se viesen los mismos y pudiera creer que con escasos rendimientos.

Lejos de la realidad, no solo, que la hoja de ruta seguía su tiempo y el de ella no estaba contemplado en la misma. De ahí esa tonadilla de "el sueño va sobre el tiempo en el corazón del sueño ... , (este enderezándo).

No solo que ya más de 7 años, e iban para nueve. Claro que habían cambiado muchas cosas y solo a ojos sabedores y esenciales se veía el efecto en tan vasto e inmenso abismo, en el que solo conociendo el estado del arte de las cosas se podía dislumbrar.

Ya estaba en los últimos coletazos de poder sortear los "embustes de la vida", ayer mismo se había notado a media columna un punto hasta ahora no notado y en extremo punta de rotura, junto a un esternón derecho en un rinconcito abatido por la fuerza de las toses desde días atrás pero que también ayer mismo notó cual fragilidad.

De nuevo algo sabido en origen en su cuaderno interespacial de bitácora, pero que al perderse en las batallas siderales, ya quedaba off de record, a nuevos ojos u oídos.

Decidió volver a sus quehaceres tras una tregua de tormento, en su aplicación cual gota malaya diaria y a todas horas constante, de una que gozaba de supremacía física desde su nacimiento. De la cual Blitz no gozaba, y que junto y por causas para ella aún desconocidas arrastraba desde cual embustes a la vida, de los mismos, desde su pérdida de credibilidad en su palabra.

Autor: Marimar de Castro.
Fecha de creación: La fecha de esta nota en Blogger.
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[Tema: vidas de tormento].
En su vertiente de vidas no atormentadas, por culpa u otros.

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