De los alegres azares de la oscilación al columpio. Simplemente había que tener ojos y conocimientos de la psicología de los jóvenes y una época y ver reflejado el descubrimiento de la sensualidad o sexualidad en uno de ellos, a través de una oscilación inocente y unos pololos. Siguió leyendo en ellos, y en el segundo simplemente encontró a otra joven de no tan alta alcurnia, divirtiéndose a lo Park tour de la época en la naturaleza. Nada de jardines, plazas o patios. No habían cambiado tanto las cosas o sí. Si nos refiriésemos a las plazas, jardines y espacios con columpios de los pololos no hablábamos ya.
Autor: Marimar de Castro.
Fecha de creación: La fecha de esta entrada en Blogger.
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[Tema: Una historia entre dos cuadros].
Nota: ambos son de Fragonard, uno está en Londres y el otro en el Thyssen de Madrid.
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